Por qué dejé de fiarme de las etiquetas de los cables USB-C y empecé a medirlos con un tester de 15 dólares
Los cables USB-C comparten conector, pero pueden esconder diferencias enormes: un cable básico de 480 Mbps (USB 2.0) es visualmente idéntico a uno certificado USB 4 capaz de mover 40 Gbps, o a otro preparado para entregar más de 100 W a un portátil. La clave interna está en el chip e-marker, obligat
