El Summer Game Fest, conjunto de livestreams que sustituye a la desaparecida E3, cerró su edición con cientos de anuncios. Una de las principales tendencias es el regreso de los juegos single-player de gran presupuesto, con títulos como God of War: Laufey, Marvel's Wolverine, Exodus y un teaser de Persona 6, frente al declive de los juegos live-service y hero shooters. El horror también domina el evento: se anunciaron Silent Hill: Townfall, Resident Evil Veronica, Tenebris Somnia, Catechesis, Ill y el juego de terror rítmico Wicked Delights, además de secuelas de Until Dawn y Alien: Isolation. La nostalgia por el año 2000 se refleja en la estética early-3D, el regreso de franquicias como Crazy Taxi, Virtua Fighter, Rayman y Spyro, y en piezas ambientadas en dormitorios de 2001. La presencia de juegos de acción chinos crece tras el éxito de Black Myth: Wukong, con propuestas como Dinghai: The Ocean Pillar, Blood Message, Swords of Legends y Where Winds Meet. Casi todos los showcases fueron pregrabados, sin público en directo, lo que restó espontaneidad a las presentaciones. Xbox vuelve a cierto exclusivismo con Gears of War y Clockwork Revolution. Como micro-tendencia aparecen los juegos de pesca de terror (Last Harbor, Dreadmoor), herederos de Dredge. Por último, la reacción contra la IA generativa se hizo evidente: los estudios evitan asociarse con ella y el nuevo Crazy Taxi generó polémica por su ambigua nota sobre uso de IA en Steam. Además, Nintendo sorprendió con el remake de The Legend of Zelda: Ocarina of Time.
