Microsoft ha anunciado oficialmente una nueva función para Xbox que permitirá convertir juegos físicos en versiones digitales, una iniciativa que la compañía enmarca dentro de su estrategia de preservación de videojuegos y de preparación para la próxima generación de consolas. La herramienta, conocida como 'disc-to-digital', comenzará a probarse el 31 de agosto entre los miembros del programa Xbox Insider y se extenderá al resto de usuarios de Xbox One y Xbox Series X en los meses siguientes.
El funcionamiento, según explicó Jason Ronald, vicepresidente de próxima generación en Xbox, es relativamente sencillo: los usuarios deberán introducir un disco compatible de Xbox One o Xbox Series X en su consola y ejecutar el juego para reclamar un derecho digital asociado. Microsoft asegura que la mayoría de los títulos físicos de esas dos generaciones serán compatibles y que el despliegue inicial abarcará miles de juegos.
Sin embargo, existe un matiz importante que diferencia esta función de una simple duplicación. Según informó The Verge, el derecho digital queda vinculado al disco físico concreto y se transfiere de una cuenta a otra cuando el soporte cambia de usuario. En otras palabras, no se trata de obtener una copia digital adicional para luego vender el disco conservando ambas versiones: el sistema mantiene así la capacidad tradicional del formato físico de circular entre personas, al tiempo que incorpora algunas ventajas del ecosistema digital. Una vez obtenido el acceso digital, los jugadores podrán disfrutar del juego en PC a través de Xbox Play Anywhere o transmitirlo a otros dispositivos mediante Xbox Cloud Gaming.
Microsoft aclaró que los publishers tendrán control sobre qué títulos forman parte del programa, por lo que no todos los juegos físicos serán compatibles desde el inicio. 'Estamos empezando con miles de títulos y seguiremos añadiendo más con el tiempo', señaló Ronald, quien describió la iniciativa como 'un paso importante hacia un futuro en el que los jugadores puedan tener mayor confianza en que los juegos que compran permanecerán con ellos durante años'.
Esta novedad llega apenas semanas después de que Sony anunciara el fin de la producción de discos físicos para nuevos juegos de PlayStation a partir de enero de 2028. Por el momento, Microsoft no ha anunciado una fecha similar ni ha aclarado si seguirá el mismo camino que su competidor japonés, pero la diferencia estratégica resulta evidente: mientras Sony opta por abandonar el soporte físico, Microsoft apuesta por un modelo híbrido que intenta mantener viva la utilidad del disco.
La iniciativa se inscribe en una trayectoria más amplia de Microsoft en materia de preservación. Las consolas Xbox Series X|S ya pueden ejecutar títulos seleccionados de Xbox original y Xbox 360, además de parte del catálogo de Xbox One. La compañía trabaja además para llevar juegos de Xbox y Xbox 360 a PC, un movimiento que podría permitir que la próxima consola Xbox sea capaz de ejecutar todos los títulos de la historia de la marca.
No obstante, conviene señalar las limitaciones de esta estrategia. Preservar el soporte físico no equivale a garantizar la disponibilidad eterna del contenido: los servicios multijugador online y los bazares de los juegos de la Xbox original ya no funcionan, aunque determinadas funciones sin conexión continúan operativas. Del mismo modo, el propio disco está sujeto al paso del tiempo y resulta inútil sin hardware capaz de leerlo.
El anuncio reabre además un debate que trasciende lo técnico. Los discos físicos permiten comprar, vender, prestar o regalar títulos usados, configurando un mercado de segunda mano y una capacidad de disposición sobre lo adquirido que el ecosistema digital aún no ha logrado replicar de forma equivalente. Una eventual desaparición del formato físico supondría, por tanto, perder no solo un soporte, sino una forma concreta de relación económica con los videojuegos.
Por ahora, Microsoft no ha revelado sus planes a largo plazo respecto al disco físico, pero sí ha dejado claro que trabaja en una biblioteca capaz de moverse con mayor fluidez entre el mundo físico y el digital. La función de conversión llegará primero a los Xbox Insiders el 31 de agosto y, si las pruebas transcurren sin contratiempos, se extenderá progresivamente al conjunto de la base de usuarios de Xbox One y Xbox Series X.
