La Unión Europea ha dado un paso decisivo para abrir el ecosistema Android a la competencia en el terreno de la inteligencia artificial. La Comisión Europea publicó este jueves especificaciones técnicas vinculantes que obligan a Google a conceder a los asistentes de IA de terceros el mismo nivel de acceso al sistema operativo del que disfruta su propio chatbot, Gemini. La medida, enmarcada en el artículo 6.7 del Reglamento de Mercados Digitales (DMA), se aplicará de forma progresiva hasta Android 18 y busca evitar que Gemini se convierta en la plataforma de IA dominante en dispositivos Android.
Según informó el medio especializado Heise, la iniciativa surge de un proceso iniciado a finales de enero, cuando la Comisión abrió un expediente de determinación para evaluar si Google cumplía con sus obligaciones de interoperabilidad bajo el DMA. Tras recibir propuestas en abril y recoger las observaciones de las partes interesadas, Bruselas publicó ahora el detalle técnico que Google deberá implementar. La compañía aún conserva el derecho de recurrir la decisión.
Las nuevas especificaciones contemplan que los chatbots de terceros puedan integrarse en Android con un alcance equivalente al de Gemini. Esto incluye la posibilidad de activarse mediante una palabra clave, realizar pedidos de comida o servicios de transporte por voz, analizar el contexto visual de la pantalla y operar de forma permanente en segundo plano. Además, deberán poder ejecutar funciones agentivas y multietapa, accediendo a otras aplicaciones del dispositivo para completar tareas en nombre del usuario, una capacidad que hasta ahora estaba reservada de facto al asistente de Google.
El calendario de implementación es estricto. Google deberá publicar el borrador de las condiciones de su programa de certificación para consulta de terceros y de la Comisión antes del 1 de febrero de 2027, y la versión definitiva, el 1 de mayo de ese mismo año. A partir de esa fecha, la compañía estará obligada a aceptar solicitudes de certificación, que deberán resolverse en un plazo máximo de cuatro semanas. Los usuarios europeos empezarán a beneficiarse de los cambios en julio de 2027, mientras que la integración completa en Android 18 deberá estar lista antes del 1 de agosto de 2027. La detección simultánea de varias palabras de activación se implementará en Android 19, con fecha límite del 1 de agosto de 2028.
En materia de seguridad, la Comisión aclara que seguirán aplicándose las normas europeas de protección de datos y ciberseguridad, en particular el RGPD y la Ley de Ciberresiliencia. Los usuarios deberán otorgar su consentimiento explícito sobre qué servicios de IA utilizan y a qué funciones acceden. Google podrá establecer requisitos objetivos y no discriminatorios relacionados con la privacidad, la seguridad y la integridad del sistema, pero no podrá imponer condiciones comerciales adicionales a los desarrolladores.
La decisión fue respaldada por dos vicepresidentas de la Comisión. Teresa Ribera, responsable de Transición Limpia, Justa y Competitiva, afirmó que la medida garantizará que la transformación digital "sea justa" y ofrezca opciones reales a los ciudadanos, protegiendo al mismo tiempo su privacidad. Por su parte, Henna Virkkunen, vicepresidenta de Soberanía Tecnológica, Seguridad y Democracia, destacó que el objetivo es "fomentar la innovación y la diversidad" y permitir que surjan alternativas reales tanto a la búsqueda de Google como a sus servicios de IA.
La reacción de Google fue de frontal rechazo. La compañía advirtió de que las decisiones de Bruselas "ponen en riesgo mecanismos esenciales de protección de la privacidad y la seguridad de millones de europeos" y acusó a la Comisión de ignorar evidencias sobre posibles daños a los usuarios. Google recordó que los asistentes de IA de terceros ya acceden de forma segura a las funciones de Android, bajo la supervisión de los fabricantes de teléfonos, y sostuvo que la nueva apertura "concede permisos sensibles y de gran alcance a aplicaciones externas sin las medidas de protección adecuadas", en un momento en el que la propia agencia de ciberseguridad europea advierte de que "los aspectos fundamentales de la seguridad son más importantes que nunca en la era de la IA".
Mientras Google se ve obligada a abrir Android, su principal competidor, Apple, parece adoptar una estrategia opuesta. Su nuevo asistente Siri AI no se ofrecerá inicialmente en los iPhones comercializados en la UE, aunque la empresa y las autoridades europeas mantienen un diálogo cuyo resultado aún no se ha hecho público. La asimétrica presión regulatoria sobre ambos gigantes tecnológicos añade un nuevo capítulo a la pugna entre Bruselas y Silicon Valley por el control de las plataformas de inteligencia artificial.
En definitiva, la Unión Europea consolida su papel como principal regulador global de la competencia digital, forzando una apertura sin precedentes en uno de los sistemas operativos más usados del mundo. Empresas como OpenAI o Perplexity contarán así con una puerta de entrada privilegiada a los dispositivos Android en Europa, mientras Google deberá adaptar su ecosistema en un plazo de poco más de dos años. El desenlace de este pulso entre regulación y plataforma determinará en buena medida el futuro de los asistentes de IA en el continente.
