PlayStation ha lanzado una campaña internacional para instar a los usuarios a vender sus consolas PS5 a través de la plataforma Back Market. La iniciativa, comunicada mediante correos electrónicos y aplicaciones móviles, ofrece hasta 400 dólares por consola en buen estado, acompañada de dos mandos. Esta estrategia no busca el reciclaje de componentes ni la retirada de las consolas con lector de juegos físicos, sino la monetización intensiva de usuarios existentes. Según la lógica de la compañía, al haber alcanzado el techo de nuevos compradores, Sony prioriza la retención y el gasto recurrente de los usuarios actuales. Al vender la consola a un nuevo propietario, esta puede adquirir un suscripción a PlayStation Plus y realizar compras de microtransacciones, generando ingresos mensuales adicionales sin coste adicional para la empresa. El movimiento se alinea con declaraciones previas del CEO Hiroki Totoki, quien señaló que las ventas de hardware ya no son la prioridad principal. La situación recuerda a la estrategia de Xbox, que también ha instado a la venta de sus consolas para mantener el stock disponible para el lanzamiento de GTA VI, aunque con la diferencia de que Sony opera en un mercado donde el stock de PS5 sigue siendo abundante. Este enfoque refleja la transición de la industria hacia un modelo basado en la economía digital y la retención de usuarios, donde el valor de la consola física se convierte en un activo transitorio para maximizar el retorno de inversión.
