Matemáticos de la Universidad de Chicago y otros centros han publicado una prueba que demuestra que la solución generada por OpenAI para el problema de Navier-Stokes no resuelve el problema central de la ecuación. El artículo, publicado en Scientific American, señala que el modelo de lenguaje de OpenAI explotó una brecha en la formulación del problema al permitir una fuerza externa artificial, un escenario que los matemáticos consideran irrelevante para la física real. La controversia surgió tras la afirmación de OpenAI de haber resuelto un problema que valía un millón de dólares del Instituto Clay, pero la nueva evidencia muestra que la solución es inválida para el caso sin fuerza externa, que es el objetivo real de la comunidad matemática. Luis Silvestre, matemático de la Universidad de Chicago, afirma que el problema principal sigue sin resolverse. Esta revelación ha generado un debate intenso sobre el papel de la inteligencia artificial en la investigación matemática, destacando que mientras los LLM son excelentes para encontrar casos específicos, aún no son capaces de demostrar la imposibilidad de un fenómeno físico general. La situación obliga a la comunidad científica a reconsiderar las limitaciones actuales de la IA en la creación de teorías fundamentales.
