El matemático Tristan Buckmaster, profesor de la Universidad de Nueva York, ha denunciado que OpenAI utilizó su trabajo para resolver el problema de existencia y suavidad de las ecuaciones de Navier-Stokes, un logro que la empresa atribuyó a su sistema de agentes de IA. Buckmaster sostiene que la compañía se aprovechó de su investigación para publicar la solución antes que él, generando una controversia sobre la atribución intelectual y la integridad académica. Tras las acusaciones, OpenAI emitió un comunicado aclarando que los prompts de Buckmaster no influyeron en el sistema, aunque el matemático mantiene su escepticismo sobre la transparencia del proceso.
La situación ha provocado un debate amplio en la comunidad matemática. Otros investigadores, como el matemático alemán Andreas Thom, han expresado su preocupación por la falta de reconocimiento a los contribuyentes humanos y la opacidad de los modelos de IA. Thom, quien dedicó dos décadas al desarrollo de técnicas en teoría de grupos geométricos, señaló que su trabajo fue ignorado en las declaraciones iniciales de OpenAI. Mientras tanto, más de 4.000 personas han firmado la Declaración de Leiden para establecer reglas sobre el uso de la IA en la matemática, y más de 2.000 académicos de Caltech han pedido la suspensión de un hackathon de IA patrocinado por OpenAI y Anthropic. Buckmaster ha anunciado que limpiará los papeles que publicó prematuramente para corregir la atribución, mientras la comunidad enfrenta la necesidad de definir nuevos protocolos de credibilidad en un entorno donde la IA acelera la investigación pero complica la trazabilidad de los descubrimientos.
