Un macroestudio publicado este junio en el British Journal of Sports Medicine y realizado sobre 147.374 adultos durante 30 años establece que el entrenamiento de fuerza aporta beneficios claros hasta los 90-119 minutos semanales, y que superarlos no añade ventajas. Quienes se situaron en esa franja registraron un 13% menos de riesgo de mortalidad total, un 19% menos de mortalidad cardiovascular y un 27% menos de muertes por enfermedades neurológicas frente a las personas inactivas. Por encima de 120 minutos, el beneficio hace meseta y no se observan mejoras adicionales.
Los autores subrayan que no existe una edad máxima para empezar: los gimnasios están indicados a cualquier edad, siempre con ejercicios adaptados. El mayor impacto se alcanza al combinar pesas con ejercicio aeróbico: una revisión sistemática de 2019 con 370.256 participantes cifró la reducción de mortalidad total en un 21% con fuerza aislada y hasta un 40% al añadir cardio. Otra revisión de 2022 ya había descrito la relación no lineal entre entrenamiento de resistencia y mortalidad, asociando cualquier dosis con un 15% menos de mortalidad total.
El estudio presenta limitaciones: los datos de actividad física fueron autoinformados mediante cuestionarios y no se recogieron la intensidad ni la duración exacta de cada sesión.
