El abogado especializado en seguridad alimentaria Bill Marler documenta cómo Taylor Farms ha reescrito en cinco versiones, entre el 17 de julio y el 1 de agosto, su comunicado sobre el retiro de lechuga iceberg relacionado con un brote de cyclosporiasis vinculado a sus plantas en el centro de México. La versión original mencionaba que la trazabilidad de la FDA apuntaba a una granja independiente como posible fuente; ese párrafo desapareció en versiones posteriores, que en cambio afirmaron una disculpa de la FDA —inexistente en los documentos oficiales— y luego pasaron a destacar una inversión anual de 200 millones de dólares en protocolos de inocuidad. La FDA confirmó que el falso positivo del 19 de julio no alteraba la base epidemiológica del brote ni la trazabilidad hacia varias ubicaciones de Taylor Farms en México. El autor subraya que este no es el primer incidente: en 2013 un brote enfermó a 631 personas, 239 en Iowa y Nebraska, y se vinculó a ensaladas de Taylor Farms de México producidas en Doctor Mora, Guanajuato, servidas en Olive Garden y Red Lobster. La evaluación ambiental de la FDA en aquel entonces recomendó reevaluar la etapa de lavado si Cyclospora se consideraba un peligro razonablemente probable en la región. Trece años después, la empresa asegura operar bajo los controles preventivos de la FSMA, pero no ha publicado resultados de su plan de muestreo ni ha explicado qué medidas cambió tras 2013, pese a que México aparece desde hace años en la lista de zonas endémicas de ciclosporiasis de la FDA.
