Sony confirmó que seguirá adelante con su decisión de cesar la producción de discos físicos para PlayStation a partir de enero de 2028, a pesar de la creciente oposición de usuarios y figuras influyentes de la industria del videojuego. Así lo expresó Lin Tao, directora financiera de la compañía, durante la última conferencia de resultados trimestrales, donde defendió la medida como un paso inevitable dentro de un proceso más amplio de digitalización del consumo de contenido.
Durante la llamada con analistas e inversores, Tao explicó que la empresa sopesó cuidadosamente las opiniones de la comunidad antes de adoptar esta decisión: "Cuando pensamos en el futuro, dedicamos mucho tiempo y reflexión, consideramos esto con cautela y llegamos a esta conclusión. Vamos a avanzar con cautela". Según la ejecutiva, "la digitalización del contenido en general ha estado progresando, ese es el factor más importante", y agregó que la tendencia no afecta únicamente a PlayStation, sino a todo tipo de contenidos.
La decisión, anunciada a principios de este mes, ha generado una oleada de críticas tanto entre jugadores como entre personalidades relevantes del sector. Las preocupaciones giran en torno a tres ejes principales: la pérdida de propiedad real sobre los videojuegos —que pasarían de ser productos adquiridos a ser licencias revocables—, el impacto negativo en los mercados de segunda mano y las dudas sobre la preservación a largo plazo de los títulos en caso de que Sony cierre en el futuro sus tiendas digitales. La propia prensa especializada ha recordado episodios recientes en los que Sony eliminó contenido digital de bibliotecas de usuarios, lo que avivó el debate sobre los derechos reales de los consumidores en la era digital.
Como forma de protesta, los usuarios han convocado un apagón de una semana en el que dejarán de consumir cualquier contenido de PlayStation, incluyendo jugar, comentar y compartir información sobre sus títulos. La iniciativa, bautizada como "Blackout", arrancó el pasado 23 de agosto y busca presionar a la compañía para que reconsidere su postura.
Tao reconoció la fuerza de los sentimientos en torno a este asunto: "La gente tiene opiniones firmes. Los juegos son amados por muchas personas, son una forma de entretenimiento conectada a recuerdos entrañables. Entendemos esas emociones y queremos tenerlas en cuenta". No obstante, la ejecutiva dejó claro que Sony prefiere explorar nuevas formas de relacionarse con los jugadores en un ecosistema digital futuro, sin reabrir el debate sobre la fabricación de discos.
Los argumentos de Sony encuentran respaldo sólido en sus propias cifras. El último informe trimestral de la compañía muestra que los juegos físicos apenas generaron 781 millones de dólares en el año fiscal 2025, una cantidad mínima si se compara con los aproximadamente 6.500 millones de dólares obtenidos por ventas digitales de juegos completos y los 8.400 millones de dólares provenientes de compras dentro de los juegos. Además, según datos de Circana compartidos por el analista Mat Piscatella, las descargas digitales ya representan el 78% de las compras de juegos completos de Sony en el año fiscal que terminó el 31 de marzo.
La caída del formato físico es aún más evidente si se observa la evolución histórica. En 2008, cien juegos de PlayStation superaron las 100.000 copias físicas vendidas en la primera mitad del año; en la primera mitad de 2026, esa cifra se redujo a apenas siete títulos. A nivel general, las ventas de videojuegos físicos en Estados Unidos pasaron de 297 millones de unidades entre junio de 2008 y junio de 2009 a solo 37 millones en el último año, según Circana.
Sony ya ha comenzado a transformar su planta de fabricación de discos en Austria, concretamente en la localidad de Thalgau, reconvirtiendo sus instalaciones para producir microlentes ópticas en lugar de soportes físicos. Este movimiento evidencia que la transición no es solo una declaración de intenciones, sino un proceso industrial en marcha.
Entre los detractores de la medida se encuentran exejecutivos de PlayStation y voces reconocidas de la comunidad gamer que han calificado la decisión como un paso atrás para los consumidores. Sin embargo, desde el punto de vista corporativo, los números parecen dar la razón a Sony: el formato físico es ya un negocio residual y la compañía busca optimizar sus recursos hacia líneas más rentables.
A la espera de comprobar si la protesta de los usuarios logra modificar el rumbo de la compañía, todo indica que Sony mantendrá su hoja de ruta hacia un ecosistema completamente digital para PlayStation, en línea con lo que la propia empresa describe como una tendencia imparable en toda la industria del entretenimiento.
