El modelo de negocio de las consolas de videojuegos se está desmoronando debido a la capacidad de la inteligencia artificial para realizar descompilaciones que permiten ejecutar juegos exclusivos en PC de forma nativa. Durante décadas, franquicias como Mario, Zelda o Sonic definieron el valor de las plataformas cerradas, pero la tecnología ha permitido que títulos de Sony, Nintendo y Microsoft se ejecuten en otros sistemas sin necesidad de emulación. Recientemente, se han confirmado ports nativos de Bloodborne, Killzone Shadow Fall y Mario 64, procesos que antes eran imposibles. Esta tendencia, impulsada por la ingeniería inversa y el jailbreak de consolas como la PS5, ha convertido al PC en la plataforma definitiva para jugar. Aunque la legalidad de estos ports se basa en la ingeniería inversa y no en el robo de assets, la regulación podría cambiar. El resultado es un futuro donde la exclusividad será un concepto obsoleto, con la comunidad trabajando en ports de juegos futuros como GTA VI para consolidar esta nueva realidad.
