Los resultados de PISA 2025 en España han generado debate por la caída de 23 puntos en lectura y 16 en matemáticas, con un descenso marcado en el cuartil socioeconómico más alto. El secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa, atribuyó inicialmente la causa al exceso de pantallas y tecnología en el hogar de los estudiantes de familias acomodadas. Sin embargo, un análisis posterior de EsadeEcPol, Innovamat Research Lab y el Banco Mundial sugiere que el problema radica en un cambio metodológico de la OCDE. En 2025, la organización eliminó ítems sobre capital cultural tradicional (como libros en casa) y los sustituyó por indicadores locales más específicos, como la posesión de una piscina, una habitación de invitados o una tablet propia. Esta sustitución alteró la correlación de las preguntas con las notas académicas, haciendo que la brecha socioeconómica se difumine artificialmente. Aunque la caída generalizada de resultados sigue siendo un hecho, el análisis indica que la comparación directa entre 2022 y 2025 es inválida debido a la modificación de las métricas de 'acomodación'. Este hallazgo es crucial para evitar decisiones políticas basadas en datos comparables de forma errónea, ya que la causa raíz del descenso podría ser más compleja de lo que sugieren los titulares iniciales.
