El 25 de mayo coincide con el 25.º aniversario de la Nintendo GameCube, una consola que, aunque no fue el mayor éxito comercial de la empresa, es hoy recordada como un hito cultural. Lanzada en Japón en 2001 y en Europa en 2002, la consola se posicionó como una alternativa más accesible y menos técnica que la PlayStation 2 y la Xbox, destacando por su diseño compacto y su enfoque en la jugabilidad sobre la potencia gráfica. A diferencia de la Wii U, cuyo fracaso en 2012 marcó la primera pérdida de rentabilidad en la historia de Nintendo, la GameCube consolidó la marca con títulos como Luigi's Mansion, Super Smash Bros. Melee y Metroid Prime, ofreciendo una experiencia familiar y narrativa que contrastaba con la tendencia hacia juegos más complejos y adultos de la época.
Satoru Iwata, presidente de Nintendo en ese momento, reconoció en 2004 que la competencia por especificaciones técnicas era insostenible, lo que llevó a la compañía a pivotar hacia dispositivos táctiles y control por movimiento. La GameCube representa, según el autor, el último intento de Nintendo de diseñar una consola centrada en el jugador 'core', un modelo que la empresa abandonó tras el lanzamiento de la Switch. El artículo reflexiona sobre cómo esta consola definió la identidad de Nintendo en la década de 2000, antes de que la compañía redefiniera el mercado con herramientas innovadoras. Además, el texto incluye una sección de recomendaciones de juegos actuales, destacando títulos como Orbitals para Switch 2 y mencionando noticias de la industria como la demanda laboral de Rockstar Games y el cambio de plataforma de Physint.
