Dormir con la ventana abierta o cerrada: qué dice la ciencia

Fuentes: Hay una guerra silenciosa por dormir con la ventana abierta o cerrada en verano. Y la ciencia tiene un ganador

¿Ventana abierta o cerrada por la noche? La respuesta no es universal y depende del entorno. La ciencia respalda la ventilación nocturna como aliada del descanso, pero advierte de matices importantes.

El calor acumulado en el dormitorio durante el día hace que mucha gente abra la ventana al caer la noche buscando alivio. Sin embargo, la recomendación experta es comparar la temperatura exterior con la interior y abrir solo cuando la calle esté más fresca, usando un termómetro para decidir el momento óptimo. Durante las horas centrales del día, conviene mantener las ventanas cerradas para evitar la entrada directa de aire caliente.

La ventilación también influye en la composición del aire. Al dormir, una persona exhala CO₂ durante unas ocho horas; sin ventilación, este se acumula. Un estudio publicado en Indoor Air monitorizó a 17 adultos jóvenes y registró niveles medios de 1150 ppm de CO₂ con ventanas y puertas cerradas, frente a 717 ppm al abrir la ventana, una diferencia asociada a un sueño más profundo y a mejores transiciones entre fases. Otra investigación de 2022 en 22 dormitorios confirmó que abrir la ventana mejora la calidad subjetiva del sueño y el rendimiento en pruebas cognitivas al día siguiente.

Pero ventilar no siempre conviene. La ventana abierta puede introducir alérgenos y contaminantes exteriores, y en entornos urbanos el ruido del tráfico fragmenta el sueño y neutraliza los beneficios de reducir el CO₂ o la temperatura. En zonas tranquilas, dormir con la ventana abierta es la opción más beneficiosa. En grandes ciudades, los especialistas sugieren limitar la apertura a una ventilación previa o recurrir a purificadores de aire y sistemas de ventilación mecánica.