El sueño, esa experiencia nocturna a menudo bizarra y emocional, ha intrigado a la humanidad durante siglos. La pregunta central que plantea el autor de la publicación original no busca una interpretación psicoanalítica simplista de los sueños (como asociar sueños sexuales con deseos reprimidos), sino una comprensión más científica: ¿podrían los contenidos de nuestros sueños ofrecer pistas sobre los procesos cognitivos y emocionales que ocurren en nuestro cerebro mientras dormimos? En esencia, ¿los sueños son una ventana a la actividad cerebral, revelando qué problemas está intentando resolver el cerebro o qué procesos están siendo consolidados?
Desde una perspectiva científica, los sueños están intrínsecamente ligados a la actividad cerebral durante el sueño REM (Rapid Eye Movement), la fase donde la mayoría de los sueños vívidos ocurren. Durante esta fase, el cerebro está altamente activo, aunque de una manera diferente a cuando estamos despiertos. Se observa una activación de áreas
