Lin Tao, director financiero de Sony, afirmó el 31 de julio durante la teleconferencia de resultados del primer trimestre fiscal que la compañía no considera el disco óptico como el factor que distinga a PlayStation del PC. La analista de Goldman Sachs Minami Hase había planteado la cuestión tras el rumbo digital que tomará la sucesora de PS5. Tao argumentó que la diferenciación reside en la biblioteca seleccionada de exclusivos para un jugador —que, según avanzó Bloomberg, dejarán de lanzarse en PC—, en la estabilidad del ecosistema de consola y en el precio.
Sobre el precio, la PS5 con lector cuesta 649,99 euros, la versión digital 599,99 euros y la PS5 Pro 899,99 euros tras la subida del 2 de abril. Montar un PC equivalente exige, solo en componentes clave, unos 890 euros: 500 por una RTX 5060, 150 por un Ryzen 7 5700X y 240 por 16 GB de RAM. El argumento perdería fuerza con PlayStation 6 si, como apuntó el presidente Hideaki Nishino el 29 de junio, Sony deja de vender hardware con pérdidas significativas: el precio de partida podría rozar o superar los 1.000 euros, igualando o encareciendo la consola frente al PC.
