Samsung ha presentado este martes su nueva generación de relojes inteligentes, los Galaxy Watch 9 y Galaxy Watch Ultra 2, en una apuesta clara por la autonomía y la salud preventiva, aunque a costa de una nueva subida de precios que consolida la tendencia alcista de los wearables de la marca coreana.
El modelo más destacado es el Galaxy Watch Ultra 2, que llega al mercado con un precio de 699,99 dólares, cincuenta dólares más que su predecesor. Según The Verge, su principal reclamo es una batería de 800 mAh, un 35% superior a los 590 mAh del Ultra original, lo que lo convierte en uno de los smartwatch con mayor capacidad del mercado. En las pruebas realizadas por la periodista Victoria Song con el modelo anterior, la autonomía alcanzó alrededor de 70 horas, por lo que el salto podría traducirse en varios días de uso sin recarga. Contra todo pronóstico, este aumento de batería no ha engordado el reloj: la caja es un 12% más fina, con 10,7 mm de grosor, y la correa estándar se ha reducido a 1,9 mm, con un tacto más suave.
El Ultra 2 incorpora además una pantalla de 5.000 nits de brillo, la más alta del segmento según The Verge, con biseles más finos para mejorar la visibilidad bajo luz solar directa. En el apartado deportivo, Samsung busca plantar cara a Garmin con un nuevo sistema de seguimiento de trail running que permite descargar rutas GPX, recibir navegación en tiempo real, indicaciones de elevación, estimación de tiempo de finalización y alertas de hidratación. Aunque la compañía advierte de que estas alertas de hidratación son estimaciones basadas en la intensidad del ejercicio y datos demográficos, no en sensores directos de sudoración. Para los aficionados al buceo, el reloj añade certificaciones IP69K, 10 ATM y EN 13319, junto con una aplicación específica de la marca Mares que llegará a finales de año.
El Galaxy Watch 9, por su parte, sube hasta los 379,99 dólares, treinta dólares más que la generación anterior. Las mejoras de autonomía son más modestas: el modelo de 40 mm pasa de 325 a 390 mAh (un 20% más), mientras que el de 44 mm se incrementa ligeramente de 435 a 445 mAh. Las correas, un 17% más ligeras, estrenan una estructura de "bolsillo de aire" pensada para mejorar la transpirabilidad.
Ambos modelos comparten el cambio más significativo: el abandono del procesador Exynos propietario de Samsung en favor del nuevo Qualcomm Snapdragon Wear Elite, presentado en el Mobile World Congress como el primer chipset diseñado desde cero para wearables con inteligencia artificial. Este cambio está orientado a mejorar la eficiencia energética y el rendimiento de Gemini, el asistente de Google, que en esta generación podrá activarse con solo levantar la muñeca y se ha ajustado para no dispararse al consultar la hora.
En el terreno de la salud, The Verge destaca cuatro nuevas métricas preventivas disponibles en ambos relojes. La función Vitals establece una línea base tras una semana de uso durante el sueño y alerta de madrugada si la oxigenación, frecuencia cardiaca, variabilidad cardiaca, temperatura cutánea o frecuencia respiratoria se desvían de los valores normales, una función que Apple ya introdujo en watchOS 11. El Heart Health Score genera una puntuación diaria sobre cien combinando horas de sueño, actividad, IMC y carga vascular. El Daily Cardio Load busca ayudar al usuario a equilibrar entrenamiento y recuperación. La métrica más original es el Fitness Index, un gráfico de radar inspirado en los videojuegos de rol que compara la fuerza, flexibilidad, resistencia, cardio y composición corporal del usuario con las medias de otros usuarios de Samsung.
La experiencia de uso del Ultra 2, según Xataka, deja sensaciones encontradas. Su analista subraya que, aunque Samsung asegura que el reloj es más fino, en la muñeca sigue pareciendo voluminoso, por lo que no es la mejor opción para quienes busquen un diseño compacto o elegante. El medio recomienda comprarlo para quienes quieran un smartwatch completo centrado en el deporte y posean un teléfono Android, pero desaconseja su adquisición para usuarios de iPhone o para presupuestos ajustados. El rendimiento deportivo del dispositivo convenció al probador, tanto en ciclismo como en running y monitorización del sueño, aunque señala que la batería sigue siendo el punto débil más evidente de la propuesta.
En definitiva, Samsung ha optado por una estrategia de refinamiento incremental: mejoras reales en autonomía, brillo y funciones de salud, abandono de su chip propietario y una mayor integración con la inteligencia artificial de Google. Sin embargo, la compañía sigue dependiendo de funciones que ya ofrecen rivales como Apple, Oura, Whoop o Fitbit, y los precios al alza podrían alejar al consumidor medio. Los relojes ya están disponibles para reserva y comenzarán a enviarse a partir del 7 de agosto.
