Samsung ha presentado este año no dos, sino tres dispositivos plegables: el Galaxy Z Fold8, el Z Flip8 y el Z Fold8 Ultra, una nueva variante que se posiciona como el modelo más avanzado, capaz y profesional del catálogo de la compañía coreana. El Z Fold8 Ultra destaca por ser el plegable más delgado fabricado hasta la fecha por Samsung, incorporar por primera vez una batería de silicio-carbono y estrenar un sistema de cámaras con sensor principal de 200 megapíxeles y telefoto óptico, características reservadas en exclusiva para esta versión Ultra.
A diferencia del Fold8 convencional, que adopta un formato tipo pasaporte más panorámico, el Fold8 Ultra recupera un formato más cuadrado, con una pantalla desplegable de 8 pulgadas cuya relación de aspecto se aproxima al 1:1. Según Samsung, este diseño no está pensado para consumir contenido, sino para productividad, facilitando el uso simultáneo de dos o más aplicaciones. El panel, un Dynamic AMOLED 2X con resolución QXGA+, alcanza los 3.000 nits de brillo y una tasa de refresco variable de 1 a 120 Hz, con una densidad de 422 píxeles por pulgada, una mejora notable frente a los 368 ppp del modelo anterior.
El grosor del dispositivo se ha reducido en una décima de milímetro, pasando de 4,2 a 4,1 mm desplegado, mientras que plegado alcanza los 8,9 mm con un peso de 215 gramos. La bisagra incorpora Flex Titanium, una nueva tecnología basada en titanio flexible que, según la compañía, reduce la visibilidad del pliegue y mejora la resistencia. La pantalla exterior es de 6,5 pulgadas con resolución FullHD+.
En el apartado de rendimiento, el Fold8 Ultra equipa el procesador Snapdragon 8 Elite Gen 5 for Galaxy, acompañado por configuraciones de 12 GB de RAM con 256 o 512 GB de almacenamiento, y una versión tope de gama con 16 GB de RAM y 1 TB. La gestión térmica se resuelve mediante un sistema de refrigeración de grafito. Todo el conjunto funciona con Android 17 bajo la capa One UI 9, con la promesa de siete años de actualizaciones y el ecosistema Galaxy AI, que incluye funciones como Now Brief y Now Nudge.
Uno de los anuncios más significativos es la incorporación de una batería de silicio-carbono de 5.000 mAh, 600 mAh más que el modelo precedente. Esta tecnología, ya extendida entre los fabricantes chinos, permite mayor densidad energética en el mismo espacio. La carga rápida se mantiene en 45 W por cable, 20 W inalámbrica y soporta carga inversa PowerShare.
El sistema fotográfico es la gran apuesta diferencial del modelo Ultra. El sensor principal de 200 MP con apertura f/1.7 y estabilización óptica se complementa con un gran angular de 50 MP que también actúa como macro, y un telefoto de 10 MP con zoom óptico de tres aumentos, un componente del que carece el Fold8 estándar. Entre las novedades destaca la compatibilidad HDR en el modo de 200 MP, mejoras en el modo Nightography, grabación en 8K con códec APV y soporte para LUT. Las dos cámaras frontales, una en cada pantalla, son de 10 MP.
En cuanto a precios, el Samsung Galaxy Z Fold8 Ultra parte de los 2.199 euros para la versión de 12 GB y 256 GB, alcanza los 2.389,99 euros en la configuración de 12 GB y 512 GB, y llega a los 2.799 euros en la variante más completa de 16 GB y 1 TB. Estará disponible en colores lavanda, crema, grafito y verde oscuro, este último exclusivo de la web de Samsung. El dispositivo cuenta con resistencia IP48, conectividad Wi-Fi 7, Bluetooth 6, NFC y 5G.
Con el Fold8 Ultra, Samsung consolida una estrategia de tres plegables anuales y eleva el listón en autonomía, fotografía y delgadez, respondiendo a una competencia china que ya dominaba estos apartados. Queda por comprobar en pruebas reales si la nueva bisagra de titanio cumple su promesa de minimizar el pliegue y si la batería de silicio-carbono marca realmente la diferencia en el día a día.
