Renfe ha retirado temporalmente tres unidades de los nuevos trenes Stadler de la red de Cercanías de Madrid debido a incidencias de software que comprometían la seguridad. Según reportes de El Mundo y El País, el fallo afectó al sistema de frenos, dejando al 50% de la unidad en funcionamiento, y se notificaron problemas en la comunicación entre vagones. Los trenes, que se incorporaron a las vías el 31 de agosto, fueron retirados el 10 de agosto para realizar ajustes en los sistemas de reconocimiento de señales y la información al viajero.
La empresa ferroviaria se defiende de la crítica, calificando los problemas como parte normal de la "fase de rodaje y puesta a punto" para optimizar la fiabilidad. Renfe afirma que estas unidades están de nuevo en servicio y que los fallos son habituales en material nuevo. Esta situación se produce en un contexto de saturación en las líneas madrileñas, donde los nuevos megatrenes buscan mejorar la capacidad y reducir los retrasos. Los Stadler T100 y T200 ofrecen una capacidad de 900 y 1.900 pasajeros respectivamente, con velocidades máximas de 140 km/h. Renfe planea incorporar 17 unidades adicionales antes de fin de año, dentro de un paquete de 79 vehículos adquiridos a Stadler por 1.306 millones de euros.
