Por qué miles de pasajeros tocan el fuselaje antes de subir al avión: la psicología lo explica

Fuentes: Miles de pasajeros jamás suben a un avión sin tocarlo antes. La psicología tiene una explicación muy clara para este extraño ritual

Miles de viajeros en todo el mundo han convertido en rutina tocar el fuselaje del avión antes de embarcar: una palmada, dos golpecitos, un choque de puños o simplemente apoyar la mano unos segundos sobre la chapa. El gesto, viralizado en redes sociales, va mucho más allá de la superstición y tiene una explicación psicológica clara, según especialistas en miedo a volar consultados por The Washington Post.

El psicoterapeuta Nathan Feiles, experto en fobia a volar, explica que los pasajeros nerviosos suelen recurrir a pequeños rituales —determinada ropa, una frase repetida o, precisamente, el contacto con la aeronave— para recuperar una sensación de control en una experiencia en la que delegan toda su seguridad en desconocidos y en una máquina. El piloto comercial Patrick Smith lo compara con acariciar a un caballo antes de montarlo: una forma simbólica de sellar un pacto con la aeronave.

La costumbre se transmite incluso entre generaciones, como relata la bloguera Michelle Tucker, cuya familia repite el gesto aprendido del marido. La preparadora de viajes Katherine Dale reconoce que, aunque sabe racionalmente que su mano no mantiene el avión en vuelo, no está dispuesta a poner a prueba la teoría, lo que ilustra la paradoja de las supersticiones: no hace falta creer en ellas para sentir rechazo al romperlas.

Feiles advierte de que estos rituales no son problemáticos mientras calmen la ansiedad, pero pueden volverse contraproducentes cuando generan dependencia emocional. Si no poder completarlos dispara el miedo, la estrategia diseñada para tranquilizar termina alimentándolo. El piloto Smith, pese a su experiencia, admite que él mismo no es del todo ajeno al ritual.