OpenAI enfrenta la indignación de la comunidad matemática por publicar cientos de soluciones generadas por inteligencia artificial en GitHub, ignorando las recomendaciones de los expertos para que se publicaran como papers científicos. Bryna Kra, matemática de la Universidad de Northwestern, señala que la empresa no cumplió con la petición de los asistentes a la reunión de agosto de publicar los resultados de forma formal, lo que dificulta la verificación y el uso de estos hallazgos. McCallum, de OpenAI, afirma que su modelo interno ha resuelto más de 100 problemas abiertos, incluyendo el problema de Navier-Stokes, y que la liberación de estos datos se está coordinando con el Grupo Consultivo de Matemáticas e Inteligencia Artificial del Instituto de Estudios Avanzados. Sin embargo, los matemáticos critican que esta práctica convierte a la IA en un campo de juego para demostrar capacidades antes de las salidas a bolsa, descartando los procesos científicos tradicionales. El caso más destacado ocurrió en septiembre, cuando OpenAI desplegó agentes para resolver el premio Millennium tras rumores de que otros estaban cerca de una solución. Tristan Buckmaster, de la NYU, acusó a la empresa de apropiarse de su trabajo en colaboración con Levent Alpöge, un empleado de Anthropic. En una reunión, el investigador Sébastien Bubeck de OpenAI sugirió excluir a Alpöge de los créditos, una afirmación que Bubeck negó posteriormente. Los matemáticos perciben una acumulación de poder y una falta de adaptación a las herramientas de verificación como Hexagon y Palomar, que la empresa no ha adoptado de forma efectiva.
