Un matemático de la NYU acusa a OpenAI de copiar su enfoque en un problema del millón de dólares
El matemático Tristan Buckmaster, profesor de la Universidad de Nueva York, anunció el martes tres pruebas con hallazgos preliminares sobre uno de los grandes problemas sin resolver de la matemática teórica, pero su comunicado vino acompañado de una inusual y explosiva controversia: acusa a OpenAI de haberse apropiado del enfoque que él desarrolló para atacar el mismo problema.
El trabajo de Buckmaster, realizado en colaboración con el matemático Levent Alpöge —empleado de Anthropic, rival de OpenAI—, se centra en el problema de "existencia y suavidad de Navier-Stokes", uno de los siete Problemas del Premio Milenio del Clay Mathematics Institute, cada uno con una recompensa de un millón de dólares. Las ecuaciones de Navier-Stokes se utilizan ampliamente en mecánica de fluidos, pero su comportamiento teórico sigue siendo poco comprendido.
Según Buckmaster, mientras ultimaban sus resultados, ambos descubrieron que "información sobre nuestro progreso había llegado a OpenAI". Al contactar con la compañía, les dijeron que OpenAI ya había obtenido una prueba completa. Pero cuando pidieron aclaraciones sobre cuándo había comenzado la investigación y cuánta intervención humana había tenido, las respuestas se volvieron evasivas. "Eventualmente se acordó que el primer prompt se había enviado hace pocos días, después de que la información sobre nuestro trabajo llegara a OpenAI", escribió el matemático.
De ser cierto, esto sugeriría que el equipo de OpenAI, convencido de que el enfoque de Buckmaster y Alpöge era el correcto, habría utilizado su superioridad en capacidad de cómputo para llegar primero a una prueba formal. La táctica elegida por los académicos —basada en una "fuerza suave", según las opciones del enunciado de Charles Fefferman— es, según Buckmaster, poco habitual: "Casi nadie más que yo conozco estaba trabajando en esto. No es la dirección a la que se llega en unos días dándole a un modelo el enunciado del problema".
Sebastian Bubeck, responsable de la investigación matemática en OpenAI, calificó las acusaciones de "falsas e incendiarias" y aseguró haber actuado "siguiendo las normas académicas". Bubeck prometió una declaración más completa en breve. En el comunicado de OpenAI, la compañía explicó que se inspiró para lanzar el esfuerzo tras escuchar rumores de que dos Problemas del Premio Milenio habían sido resueltos, y reconoció que no podía descartar que los datos del uso que Buckmaster hizo de sus productos "hubieran ayudado a mejorar nuestros modelos".
Según The Guardian, OpenAI asegura haber resuelto el problema utilizando un sistema interno más potente que su último modelo GPT-6 Astra, con unos 10.000 agentes de IA trabajando simultáneamente durante 88 horas hasta alcanzar la solución. La compañía enmarca el logro en su objetivo de "empoderar a los científicos para avanzar en investigación y tecnología que beneficien a toda la humanidad".
Otro punto sensible es que Alpöge, pese a trabajar en Anthropic, realizó la investigación a título personal, por lo que el dúo utilizó una combinación de modelos —principalmente Codex de OpenAI— para desarrollar sus pruebas. Buckmaster señala que OpenAI se reserva el derecho de entrenar modelos con las interacciones de Codex, aunque los usuarios pueden optar por no participar. Si el equipo de OpenAI hubiera empleado un modelo entrenado con las propias interacciones de Buckmaster, sería plausible que el sistema regurgitara su trabajo al enfrentarse a un problema similar. OpenAI no respondió a las preguntas sobre esta posibilidad.
La disputa se agrió aún más cuando, según Buckmaster, Bubeck le pidió retirar el crédito a Alpöge como parte de una propuesta de compromiso. Cuando Buckmaster amenazó con hacer público el conflicto, Bubeck supuestamente respondió: "¿Por qué ibas a arruinar tu carrera?", a lo que añadió: "Si no quieres que sea amable, entonces no tengo por qué serlo".
El episodio reaviva el debate sobre el papel de la inteligencia artificial en la investigación matemática y los incentivos de OpenAI. En mayo, la propia OpenAI ya afirmó haber logrado avances en otro problema matemático planteado hace 80 años, mientras que Google DeepMind también ha reivindicado logros en el campo.
Buckmaster, por su parte, insiste en que su intención no es acusar a nadie de plagio. "No he visto la prueba de OpenAI. No sé qué hizo su modelo ni cómo. No sé si nuestros datos fueron utilizados. No estoy acusando a nadie de nada. Estoy declarando lo que me dijeron, cuándo y qué me propusieron. Lo declaro porque la alternativa es dejar que una secuencia de anuncios diga algo que sé que es falso".
Por ahora, la controversia deja en el aire preguntas fundamentales sobre la ética en la investigación con IA, la propiedad intelectual de los prompts y las interacciones con modelos, y hasta dónde llegan los límites de la competencia entre laboratorios de inteligencia artificial. La respuesta completa de Bubeck y cualquier aclaración oficial de OpenAI podrían ser determinantes para esclarecer lo ocurrido.
