La comunidad matemática ha expresado una profunda inquietud tras el anuncio de OpenAI, que ha resuelto más de 100 problemas matemáticos abiertos en un solo día. Expertos como Tim Santens, Roman Sauer y Xiaolei Wu describen el fenómeno como una transformación masiva que obliga a redefinir el rol de la disciplina. Sauer destaca que técnicas de teoría ergódica, previamente limitadas, han sido aplicadas con éxito en contextos inesperados, como en la curvatura escalar macroscópica. Wu relata cómo recibió un archivo PDF con soluciones a problemas de teoría de grupos, incluyendo la demostración de que el grupo F de Thompson no es amenable, algo que consideraba imposible de resolver con las herramientas disponibles hasta entonces. Sin embargo, la reacción no es unánime. Henry Wilton advierte sobre el riesgo de que OpenAI destruya las estructuras normativas de la comunidad al no publicar los autores ni someter los resultados a revisión por revistas, lo que impide la validación y la digestión colectiva. Otros, como Henry Bradford, expresan preocupación por el impacto en la formación de la próxima generación de matemáticos, temiendo que la capacidad de resolver problemas deje de ser una característica distintiva de la profesión. El consenso general sugiere que la comunidad debe expandir su enfoque más allá de la mera resolución de problemas para adaptarse a esta nueva era de la inteligencia artificial.
