Los hábitats devastados por los incendios forestales en Gales podrían tardar cientos de años en recuperarse, según advirtió Nick Thomas, de Natural Resources Wales (NRW). El organismo califica 2026 como el peor año de la historia del país en este tipo de siniestros. Thomas explicó que, cuando la turba de las zonas altas, que crece apenas un milímetro al año, queda incinerada, la vegetación tarda siglos en volver. Además, la pérdida de suelo aumenta el riesgo de inundaciones, al dejar de actuar como una 'esponja' que retiene agua en las alturas.
Este verano, Gales ha sufrido grandes incendios, incluido uno en la sierra de Rhinogydd, en Gwynedd, hogar de una Reserva Natural Nacional y una Zona Especial de Conservación, que ardió casi dos semanas y afectó a más de 2.000 acres. Los dos principales fuegos fueron visibles desde el espacio. En Mynydd Llantysilio, un incendio de 2018 calcinó 10 cm de turba y, ocho años después, aún no ha vuelto a crecer brezo en amplias zonas. Thomas vinculó el aumento de escarabajos del brezo con inviernos más suaves, parte de un 'círculo vicioso' ligado al cambio climático.
El centro de conservación Pensychnant perdió alrededor de un tercio de sus 150 acres. Su guardián, Julian Thompson, alertó de la destrucción de reptiles como víboras, invertebrados y polillas raras como Ashworth's Rustic y Weaver's Wave, casi exclusivas de las montañas de Snowdonia. Las autoridades y voluntarios coincidieron en que la mayoría de los incendios los provoca el ser humano y reclamaron más educación y gestión de la carga de combustible en los páramos.
