La velocidad al caminar predice la longevidad y el riesgo de demencia

Fuentes: La velocidad al caminar predice la longevidad y el riesgo de demencia

La velocidad de la caminata se ha consolidado como un biomarcador clave para evaluar la salud física y mental, superando la simple métrica de distancia recorrida. Un análisis reciente de múltiples estudios revela que el ritmo de marcha, incluso en personas de mediana edad, es un indicador potente del estado de salud y la probabilidad de supervivencia. Según un estudio publicado en JAMA en 2011 con 34.485 adultos mayores de 65 años, un aumento de 0,1 metros por segundo en la velocidad de marcha reduce el riesgo de mortalidad prematura en un 12%. Este efecto es aún más drástico en personas de 75 años, donde la probabilidad de sobrevivir 10 años varía significativamente según la velocidad, con diferencias de hasta el 87% entre los extremos de la distribución.

La velocidad de la caminata funciona como un indicador comparable al tabaquismo o al índice de masa corporal. Estudios como el Estudio Dunedin, que siguió a 904 personas durante cinco décadas, demostraron que un ritmo lento a los 45 años se asocia con un envejecimiento acelerado de hasta cinco años y con percepciones de rostro más envejecido por evaluadores independientes. Además, la velocidad de marcha se ha relacionado con la reducción del riesgo de ictus, enfermedad renal crónica y hasta cinco tipos de cáncer. Recientemente, un estudio de 2026 identificó a los 'supermovedores', quienes caminan más rápido que el 93% de sus pares, y encontró que estos individuos tienen un 50% menos de riesgo de deterioro cognitivo y un 60% menos de riesgo de desarrollar Alzheimer. Aunque caminar despacio indica un mayor riesgo de deterioro, no es irreversible; la velocidad de la caminata sirve como una alarma temprana que permite intervenir antes de que aparezcan síntomas clínicos más graves.