La tecnología genética para eliminar enfermedades transmitidas por mosquitos en Estados Unidos ha permanecido en un limbo regulatorio durante quince años, impidiendo su despliegue a pesar de su eficacia comprobada. En 2024, el país registró casi 4.000 casos de dengue, un aumento del 360 por ciento respecto a la media decenal, mientras que Florida, California y Texas reportaron transmisión local. Además, se detectaron diez casos de malaria local en 2023, la primera vez en veinte años, y Puerto Rico declaró una emergencia de salud pública.
La solución propuesta es la ingeniería genética de mosquitos machos para que sus crías mueran, una técnica desarrollada por Oxitec que ha reducido poblaciones de Aedes aegypti en un 80 por ciento en Cayos y en un 95 por ciento en Brasil. Aunque la USDA rechazó la solicitud de Oxitec en 2010, la FDA asumió la jurisdicción argumentando que el ADN genómico alterado constituye un medicamento veterinario. Este conflicto legal ha retrasado la implementación de una herramienta que podría erradicar por completo estas amenazas en territorio estadounidense, aprovechando los recursos disponibles y la población de vectores limitada.
