La conocida regla de los dos dedos indica cubrir los dedos índice y corazón con protector solar para asegurarse una dosis suficiente en la cara. Sin embargo, aplicada de golpe resulta excesiva para el día a día: deja la piel cargada y, en el caso de los filtros físicos, blanquecina. Rachel Neale, experta en cáncer de piel del Instituto de Investigación Médica QIMR Berghofer (Australia), propone en un artículo para New Scientist una variante sencilla: aplicar la crema en dos capas. Primero se extiende la mitad de la dosis recomendada, se espera a que se absorba mientras se hace otra tarea —por ejemplo, lavarse los dientes— y después se aplica la segunda capa, siguiendo igualmente la regla de los dos dedos: un dedo, extender, otro dedo, extender.
Para el resto del cuerpo, Neale y la evidencia científica recogida en PubMed manejan una referencia de 9 cucharaditas para un adulto promedio: dos para torso y espalda, dos para cada pierna, una por brazo y una para cara, cuello y cabeza. Las orejas y la nuca, zonas que se queman con frecuencia, conviene no olvidarlas, al igual que los pies si van a quedar expuestos. Las cantidades deben ajustarse al tamaño corporal.
El artículo recuerda también la pauta de reaplicación: cada dos horas o tras bañarse, sudar o secarse con toalla, y siempre que la piel note que se calienta en exceso. Quien vaya con frecuencia a la playa o la piscina descubrirá que necesita varios botes por temporada, una pista indirecta de que estaba aplicando menos cantidad de la debida.
