La construcción masiva de centros de datos para inteligencia artificial en Estados Unidos ha desatado una escasez sin precedentes de electricistas, carpinteros y soldadores. Las grandes tecnológicas absorben toda la mano de obra disponible en el sector de la construcción, lo que retrasa o cancela proyectos de vivienda, obra civil e industria, según recoge el New York Times.
Para hacer frente a esta carencia, empresas como Google, Meta y fondos como BlackRock han puesto en marcha programas de formación propios. Google ha destinado 50 millones de dólares a la Electrical Training Alliance con el objetivo de formar a más de 300.000 trabajadores; Meta lanzó la America's Workforce Academy, con 115 millones en su primer año, para capacitar a unas 5.000 personas en cursos intensivos de cuatro semanas; y BlackRock invirtió otros 100 millones para reforzar plantillas en sus centros de datos de Texas.
El tirón de la demanda ha disparado los sueldos. Según Indeed, los trabajos de instalación y mantenimiento en centros de datos pagan un 42% más que en otros sectores, y en zonas como Virginia del Norte los empleados cambian de empresa a golpe de prima. Algunos proyectos, como el de OpenAI en Michigan, exigen jornadas de diez horas, siete días a la semana, en ubicaciones remotas.
Expertos como Mario Iacobacci, de Oxford Economics, advierten de que la oferta de mano de obra es limitada y de que priorizar los centros de datos puede retrasar otras obras. A esto se suma un riesgo a medio plazo: una vez operativos, estos recintos apenas necesitan personal, por lo que un volumen creciente de trabajadores cualificados podría acabar presionando los salarios a la baja en el resto de la construcción.
