Estados Unidos concentra un tercio de los centros de datos del mundo y los estados compiten por atraer a las grandes tecnológicas con exenciones fiscales a cambio de empleo. En Cedar Rapids (Iowa), los proyectos de QTS y Google supondrán una inversión de 1.300 millones de dólares, pero los contratos obligan solo a crear 61 puestos de trabajo permanentes tras una exención del 70% del impuesto sobre la propiedad durante 20 años y la devolución del 75% de las tasas eléctricas municipales, lo que dejará más de 580 millones en ahorros a las empresas. La situación se repite en Aragón, donde Amazon llegó a hablar de 29.900 puestos vinculados a sus seis centros de datos en Villanueva del Gállego, aunque el empleo directo y fijo se limita a 180 trabajadores en turnos de 24 horas, 365 días al año. Los datos desmontan la narrativa del empleo masivo: las fases de construcción sí generan miles de puestos temporales, pero una vez en marcha estas instalaciones funcionan casi en automático. Además, un informe de Turner & Townsend advierte de que la fiebre constructora está encareciendo otros proyectos, como la vivienda, y acaparando mano de obra especializada.
