El gasto en la construcción de centros de datos en Estados Unidos se ha convertido en el principal motor de la industria, superando a las oficinas tradicionales y sosteniendo el PIB. Según datos del U.S. Census Bureau, el gasto en esta infraestructura ha crecido de 24.000 millones de dólares en diciembre de 2023 a más de 75.000 millones en julio de 2026, mientras que el gasto en el resto de la construcción privada ha caído 120.000 millones en el mismo periodo. Esta inversión física, que representa el 0,8% del PIB en el primer trimestre, es crucial para la economía: si la inversión en IA se detuviera, el mercado de la construcción colapsaría, lo que podría derivar en una recesión. La brecha entre la construcción de datacenters y las oficinas se ha ampliado, con los primeros superando a los segundos en abril de 2026. Aunque la construcción de infraestructura física solo representa el 20% del coste total, que incluye chips y energía, la dependencia de este sector es evidente. Expertos como Jason Furman advierten que la falta de crecimiento en la inversión no relacionada con la IA, combinada con un mercado laboral frágil, aumentaría el riesgo de recesión. Actualmente, solo los sectores de datacenters, energía y carreteras mantienen a flote el gasto total en construcción, reflejando una economía altamente dependiente de la infraestructura tecnológica.
