El estándar LTO de almacenamiento en cinta magnética, considerado durante años una reliquia tecnológica, ha experimentado un repunte del 57% en la capacidad enviada durante el primer trimestre de 2026 respecto al mismo periodo de 2025, según el LTO Program. El crecimiento se apoya en la fortaleza de LTO-9, con 18 TB nativos por cartucho, y el despliegue inicial de LTO-10, que alcanza los 40 TB nativos (y hasta 100 TB con compresión de 2,5:1). La cifra de 2024 ya marcó un récord con 176,5 exabytes comprimidos.
La inteligencia artificial multiplica las necesidades de almacenamiento en centros de datos, y la cinta ocupa un nicho específico: archivos de gran volumen consultados con poca frecuencia. Frente a los SSD y discos duros, ofrece menor coste y consumo energético, y permite conservar datos durante años sin alimentación. Como soporte secuencial y desconectable, también facilita estrategias de air gap frente a ciberataques. Entre sus usuarios figuran CERN, Fermilab y el Texas Advanced Computing Center.
A diferencia de HBM, DRAM y NAND, la cadena industrial de LTO no presenta por ahora escasez ni subidas de precio ligadas a la IA. La presión de los modelos generativos se concentra en la memoria semiconductora, no en los cartuchos magnéticos.
