Historia de los videojuegos de James Bond: de los pioneros olvidables al renacer de 007 First Light

Fuentes: They expect you to die! The history of James Bond video games, from the good to the bad to the downright ugly

Los videojuegos oficiales de James Bond acumulan más de cuatro décadas de altibajos, desde títulos pioneros con escasa fortuna crítica hasta hitos que redefinieron el género. La andadura comenzó en 1984 con James Bond 007 de Parker Brothers, una mezcla de Moon Patrol y Scramble basada en el Lotus anfibio de La espía que me amó. A mediados de los ochenta, Domark firmó adaptaciones de Panorama para matar (1985) y 007: Alta tensión (1988), técnicamente limitadas pero ambiciosas para su época, seguidas por juegos de pistola óptica y conversiones de 16 bits con escenas cinemáticas incipientes.

La llegada de Rare lo cambió todo. GoldenEye 007 (1997) para Nintendo 64 se convirtió en el estándar de los shooters en consola gracias a su multijugador, su inmersión sonora y su fidelidad a la película de Pierce Brosnan. Electronic Arts tomó el relevo con El mañana nunca muere (1999), El mundo no es suficiente (2000) y Agent Under Fire (2001), títulos competentes pero eclipsados por su predecesor. La etapa de Activision arrancó con Quantum of Solace (2008) y decayó con 007 Legends (2012), tras el cual Eurocom cerró y la franquicia entró en un letargo de catorce años.

Ese paréntesis terminó con 007 First Light (2026), desarrollado por IO Interactive. El juego propone una reinvención del personaje que combina sigilo tenso con secuencias de acción espectaculares y devuelve la ilusión a los seguidores del agente 007, según el repaso de The Guardian.