Goldman Sachs estima que la inversión en capital (capex) de las cinco grandes empresas tecnológicas de infraestructura de IA alcanzará los 1,2 billones de dólares en 2026, casi el 50% más que en 2025. Sin embargo, un informe interno de la firma revela que casi la mitad del crecimiento actual de los beneficios por acción (EPS) del S&P 500 se debe a este gasto, no a la generación de nuevos ingresos directos. El análisis destaca que el impacto en los beneficios depende de la velocidad de la inversión: mientras el gasto aumenta, los ingresos de la cadena de suministro se registran de inmediato, pero la depreciación de los activos en los compradores frena el crecimiento neto. Goldman proyecta que la contribución de la inversión en IA a los beneficios se reducirá en 2027 y 2028, pasando de un impulso positivo a un ligero impacto negativo debido a la acumulación de depreciaciones. Además, la firma señala que aproximadamente 150.000 millones de dólares en ganancias no realizadas por participaciones en empresas privadas inflaron los beneficios en el segundo trimestre, un efecto temporal. Para alcanzar la rentabilidad, los usuarios finales de IA necesitarán gastar unos 1 billón de dólares anuales en aplicaciones, lo que representaría dos tercios del gasto global en software. Goldman mantiene una perspectiva de moderación, previendo un crecimiento de beneficios del 11% anual en 2027 y 2028, pero advierte que la sostenibilidad de los márgenes en semiconductores, actualmente elevados al 80%, podría verse afectada por la normalización de la oferta.
