El gobierno francés, liderado por el primer ministro Sébastien Lecornu, ha considerado bloquear el acceso a redes sociales y el internet móvil en ciertas zonas para evitar la coordinación de grupos violentos durante las protestas. Según confirmaciones de Politico, las preparaciones se intensificaron en los días previos al 24 de octubre, tras los graves disturbios del 17 de octubre que dejaron dos muertos y numerosos heridos. Las autoridades temían una nueva escalada y contactaron directamente con operadores de telecomunicaciones como Orange para solicitar medidas preventivas. Sin embargo, expertos técnicos señalan que una bloqueo parcial es técnicamente inviable, ya que la interrupción de la señal afectaría inevitablemente a zonas aledañas y a servicios esenciales como los sistemas de pago, la seguridad y el servicio de emergencia. Ante esta limitación, el gabinete del primer ministro propuso desactivar la publicación de datos de ubicación en tiempo real para impedir la concentración espontánea de manifestantes. La situación se calmó el 24 de octubre, por lo que no se ejecutaron las restricciones. El debate sobre el control estatal de las plataformas digitales se ha trasladado al parlamento francés, donde se discuten leyes para obligar a las plataformas a eliminar contenido violento en 24 horas y herramientas para el seguimiento de los disturbiantes.
