El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció el lunes la implementación de toques de queda parciales en varias ciudades del país para contener la oleada de disturbios iniciada el fin de semana. Lecornu justificó esta medida como un instrumento más adaptado que el estado de emergencia, aunque no descartó su uso si la situación se agrava. El Ministerio del Interior comunicará una cartografía precisa de las zonas afectadas a lo largo de la tarde.
El jefe de Gobierno atribuyó los desórdenes a la extrema izquierda y a la delincuencia general, destacando que, hasta la fecha, no se han registrado víctimas mortales. En respuesta a los pillajes, el Gobierno ha activado una respuesta penal masiva. Según datos del Ministerio de Justicia, 2.331 personas permanecen bajo custodia policial, de las cuales el 70 % son mayores de edad y la Fiscalía solicita prisión preventiva en más del 80 % de los casos. En París, 200 investigadores trabajan con videovigilancia para identificar a los saqueadores, quienes actuaron a cara descubierta.
Además, Lecornu informó que los trabajadores de los comercios afectados podrán acogerse al paro parcial desde el martes con una cobertura del 100 %. Esta medida, de protección del empleo, entrará en vigor mediante una instrucción ministerial. El primer ministro advirtió que la extrema izquierda busca desestabilizar el país hasta las elecciones presidenciales del próximo año, citando a servicios de inteligencia como fuente de esta amenaza.
