El Nasdaq Composite cerró el jueves 5 de noviembre de 2026 con una caída del 5,5%, lo que lo sitúa en territorio de corrección, situándose un 12% por debajo de su récord histórico establecido el 6 de octubre. Según Fortune, más de 3 billones de dólares en capitalización bursátil han desaparecido del índice en un solo día, marcando la peor jornada para el sector tecnológico desde la crisis de tarifas de abril de 2025. Este desplome, que también afectó al índice de semiconductores (SOX) con una caída del 11% y al Russell 2000, no se debe a un cambio en la demanda de la inteligencia artificial, sino a una revalorización del riesgo asociada a la infraestructura física y política. La causa principal fue la combinación de los resultados financieros de los grandes centros de datos (hiperscalers) y la incertidumbre política derivada de las elecciones intermedias.
El análisis de los flujos de caja revela una divergencia crítica. Alphabet (Google) reportó un flujo de caja libre negativo de 9.100 millones de dólares en el tercer trimestre, mientras que Amazon, con un flujo de caja libre de 12 meses de 42.400 millones de dólares, ha reducido su guía de gasto de capital (capex) anual a 220.000 millones de dólares. Estos datos indican que los hiperscalers, que poseen monopolios en publicidad y nube, pueden absorber un ralentización en el gasto, pero sus proveedores de hardware no. Empresas como AMD, Micron, Dell y GE Vernova sufrieron caídas de entre el 11% y el 15%, mientras que los gigantes tecnológicos como Microsoft (-2,8%) y Alphabet (-1,6%) se movieron mucho menos. Esta disparidad sugiere que el mercado está penalizando a los proveedores de infraestructura física, que enfrentan riesgos de crédito y de liquidez, más que a los propietarios de la capacidad de cómputo.
El contexto político es fundamental para entender esta reacción. Las elecciones intermedias del martes introdujeron fricción en la construcción de centros de datos. Los demócratas ganaron el control de la Cámara de Representantes y gubernamental en estados clave como Texas, Georgia y Ohio, donde se espera que se construya gran parte de la capacidad de gigavatios en los próximos años. Los candidatos a la presidencia han prometido pausar las aprobaciones de permisos para centros de datos debido al aumento de los precios de la electricidad residencial. El mercado ha comenzado a precifrar estos retrasos regulatorios, lo que amenaza con bloquear la entrega de hardware si los permisos de interconexión se estancan en las agencias estatales de servicios públicos.
Además, la demanda de componentes de consumo se ve presionada por el mismo ecosistema de IA. Qualcomm cayó un 12,65% tras reportar una caída del 26% en las ventas de chips para teléfonos, coincidiendo con la caída del 20% en los envíos globales de smartphones, un mínimo de 14 años. La razón es que Micron y SK Hynix han desplazado su capacidad de fabricación de wafers hacia la memoria HBM para servidores de IA, lo que ha encarecido la memoria DRAM/NAND estándar y ha obligado a los fabricantes de teléfonos a aumentar los precios al consumidor. Los consumidores no están dispuestos a pagar por "teléfonos de IA", lo que está reduciendo los volúmenes de venta.
En conclusión, el mercado ha reprecificado la relación entre el dinero y la infraestructura física de la IA. La evidencia sobre la demanda de IA no ha cambiado, pero el riesgo de que la construcción de infraestructura se vea frenada por factores políticos y financieros ha aumentado drásticamente. Los inversores están asumiendo que la capacidad ya construida se volverá más valiosa si la nueva construcción se vuelve más difícil, mientras que los proveedores de hardware enfrentan un entorno de mayor incertidumbre. El Nasdaq ahora opera en una corrección, y el mercado observará con atención cómo se resuelve la fricción regulatoria en los estados clave y cómo se ajusta la financiación de los centros de datos en un entorno de tasas de interés de los bonos del Tesoro de 10 años cerca del 5%.
