AMD ha confirmado que las tarjetas gráficas Radeon RX 9000 experimentarán una nueva subida de precios en noviembre, una medida que afectará significativamente a los consumidores. Esta decisión responde a dos factores económicos clave: el encarecimiento de los nodos de fabricación de TSMC y la crisis de la memoria DRAM, que ha provocado un aumento en el coste de la memoria GDDR6. Según fuentes chinas, las ensambladoras deberán pagar entre un 10% y un 15% más por cada pack de GPU y memoria, lo que se traducirá en un incremento del precio final de venta, aunque no necesariamente en la misma magnitud. La situación es particularmente crítica para los usuarios, ya que los precios de componentes básicos como la RAM y el almacenamiento SSD se han vuelto insostenibles. Las previsiones indican que la situación no mejorará hasta finales de 2027 o mediados de 2028, con posibles mejoras reales solo en 2030. Esta tendencia podría normalizar los altos costes en la tecnología de consumo, marcando un punto de inflexión en el mercado de hardware.
