Sony ha confirmado que PS6 será una consola completamente digital y que a partir de 2028 sus desarrolladores no podrán lanzar nuevos juegos en disco. La decisión ha generado un fuerte rechazo entre la comunidad de jugadores y entre los propios estudios, que temen el mayor control que obtendrá Sony sobre la distribución de los títulos.
Esta situación abre una ventana estratégica para Microsoft con su próxima Xbox Project Helix. Si la compañía mantiene el soporte de formato físico —por ejemplo, mediante un lector de discos externo opcional, al estilo del accesorio que Sony ofrece para PS5 Digital y PS5 Pro—, podría diferenciarse de PS6 en un punto sensible para los usuarios y mejorar su imagen tanto ante jugadores como ante desarrolladores.
La opción, no obstante, presenta compromisos: añadir una unidad óptica incrementa los costes de fabricación, renunciar al modelo digital puro reduce los ingresos derivados de la venta en la tienda oficial de Xbox y limita el control sobre la distribución. Aun así, el artículo sostiene que el beneficio reputacional y comercial de posicionarse como la alternativa que sí respeta el formato físico podría compensar esos costes si los consumidores premian la decisión al elegir consola.
