Los votantes estadounidenses han emitido un rechazo contundente y unánime a la construcción de nuevos centros de datos, una tendencia que se ha consolidado en las recientes elecciones intermedias (Midterms) de 2026. Según datos recopilados por la enciclopedia Ballotpedia y reportados por medios como Heise, Semafor y Xataka, en 37 de las 41 votaciones locales sobre este tema, los ciudadanos han optado por moratorias, prohibiciones o restricciones significativas. Este movimiento político no es un fenómeno aislado, sino la continuación de una creciente oposición que ha estado presente durante todo el año electoral, intensificándose en los estados de Illinois y Ohio, donde se han registrado las mayorías más decisivas.
El contexto de estas votaciones es particularmente relevante debido al resultado histórico de las elecciones intermedias. El Partido Demócrata ha recuperado el control del Congreso y del Senado, desalojando a los Republicanos de estados tradicionalmente conservadores como Texas, Carolina del Sur y Kansas. Esta victoria, descrita por Xataka como un "tsunami", ha llevado a los candidatos demócratas a lanzar más de 130 campañas publicitarias a nivel federal y estatal con mensajes anti-tecnología o anti-centros de datos. Incluso figuras republicanas, como el gobernador de Texas, Greg Abbott, quien antes había sido un defensor de la IA, han sido presionados a prometer regulaciones más estrictas, aunque han perdido las elecciones en sus respectivas jurisdicciones.
Los datos específicos de las votaciones locales pintan un panorama desfavorable para la industria tecnológica. En Bloomington, Illinois, casi el 78% de los votantes (22.000 personas) recomendó en una votación no vinculante la imposición de una moratoria para la construcción de grandes centros de datos. En Piqua, Ohio, los votantes abogaron por la destitución del alcalde y de dos miembros de la comisión municipal que apoyaban un proyecto de gran centro de datos. En Yukon, Oklahoma, se registró una abogación similar. En el estado de Kansas, en El Dorado, los votantes prohibieron durante diez años la construcción de centros de datos de más de 10 MW. En Urbana, Ohio, se aprobó una moratoria general para todos los centros de datos, y en Sunbury, Ohio, Amazon tuvo que pausar sus proyectos. Además, en Perry, Ohio, los votantes aprobaron una medida que impone restricciones financieras y operativas a los grandes proveedores de nube (hyperscalers) que buscan incentivos fiscales. En Edgewater, Florida, los votantes aprobaron por unanimidad la inclusión de una prohibición de centros de datos en la carta fundacional de la ciudad.
Este rechazo popular se enmarca en una preocupación más amplia sobre el impacto de la infraestructura de IA. Los críticos señalan que los centros de datos requieren una cantidad masiva de energía, lo que podría disparar los precios de la electricidad y aumentar la dependencia de las fuentes renovables. Además, existe una crítica creciente por la contaminación acústica que estos centros generan en las zonas residenciales cercanas. En respuesta, la industria ha comenzado a rebrandear sus instalaciones como "campus de cómputo" para suavizar la imagen, aunque con resultados mixtos. Los bancos y gestores de activos ya están tratando la oposición local como un riesgo crediticio, mientras que los grandes proveedores de nube buscan activamente reclutar a relaciones comunitarias para mitigar el rechazo.
En conclusión, la votación de los estadounidenses ha marcado un punto de inflexión para la expansión de la infraestructura de inteligencia artificial. La combinación de una victoria legislativa demócrata que limita el poder de la administración de Trump y una resistencia local masiva contra la construcción de centros de datos sugiere que la industria tecnológica deberá adaptar su estrategia de expansión. El estado actual es de incertidumbre, con la industria acelerando la contratación de relaciones comunitarias y reevaluando sus planes de infraestructura, mientras que los legisladores buscan nuevas vías para regular este sector en un entorno político y social cada vez más hostil hacia la expansión tecnológica sin restricciones.
