Una hidratación insuficiente amplifica la respuesta al estrés agudo

Fuentes: La deshidratación amplifica la respuesta del cortisol ante el estrés agudo

Un estudio publicado en el Journal of Applied Physiology aporta evidencia de que el estado de hidratación modula la intensidad con la que el cuerpo reacciona al estrés. La investigación concluye que las personas que beben poca agua presentan una respuesta de cortisol más abrupta ante un estresor psicosocial que quienes mantienen una hidratación adecuada.

El mecanismo reside en el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, responsable de regular la liberación de cortisol. Cuando el organismo está deshidratado, incluso de forma leve, el volumen sanguíneo disminuye y aumenta su concentración de solutos, lo que el cuerpo interpreta como una amenaza a la homeostasis. En respuesta, activa la vasopresina para reducir la pérdida de líquido. Si a este estrés fisiológico se suma un estresor externo como un problema laboral, la producción de cortisol se dispara con mayor intensidad.

El cortisol elevado de forma sostenida se relaciona con problemas orgánicos y con trastornos de ansiedad. El dato cobra relevancia al considerar que el cerebro está compuesto en un 73% por agua, lo que lo hace especialmente sensible a la pérdida de hidratación. Los autores subrayan que la respuesta varía entre individuos según la edad, el sexo, el consumo de café, el tabaquismo o los niveles de esteroides, si bien el grado de hidratación es una de las pocas variables que cada persona puede modificar a diario. La línea de investigación conecta con estudios previos que ya habían asociado una baja ingesta de líquidos con mayores niveles de ansiedad.