Una cooperativa galesa convierte residuos alimentarios en compost dentro de un circuito local

Fuentes: Food waste meet the composters reclaiming our rubbish

Steph Robinson y ffin Jordao, fundadores de Criw Compostio, recogen restos alimentarios de cafeterías y negocios de Machynlleth, en Powys (Gales), y los transforman en compost sin turba que regresa a la comunidad. La recogida se realiza dos veces por semana y se completa con virutas de madera de una carpintería y bedding usado de cobayas y conejos procedente de particulares. El material se procesa en compostadores cerrados, a prueba de ratas, en un radio máximo de 20 millas, lo que garantiza que el ciclo se mantenga local.

El proyecto nació en 2022 con una ayuda del Fondo de Prosperidad Compartida del Gobierno británico y ha crecido con financiación adicional que les permitió crear una escuela de compostaje para asesorar a iniciativas similares en otras localidades, como Gwynedd, e incluso Birmingham. El compost, ya premiado por su calidad, está disponible bajo la fórmula "paga lo que puedas" y lo utilizan principalmente pequeños productores que venden sus cosechas en mercados de Machynlleth, en tiendas de alimentación locales y en restaurantes.

Robinson, de 49 años y procedente de Inglaterra, y Jordao, biólogo portugués de 43, se conocieron en el Centre for Alternative Technology (CAT), centro creado hace más de 50 años para investigar estilos de vida al margen de los combustibles fósiles. La empresa cuenta con seis directores en su consejo, un responsable de compostaje, unos 15 voluntarios remunerados en compost y un panel asesor académico de expertos en ecología del suelo.