Una jueza federal de San Francisco ha ratificado el acuerdo de 1.500 millones de dólares entre Anthropic, la empresa desarrolladora del asistente de inteligencia artificial Claude, y un grupo de autores que la acusaban de utilizar libros pirateados para entrenar sus modelos de lenguaje. Se trata de la mayor compensación conocida en la historia de un caso de derechos de autor en Estados Unidos.
La aprobación definitiva del pacto fue concedida por la jueza de distrito Araceli Martínez-Olguín, según informó Reuters y recogieron publicaciones especializadas como The Verge. En su resolución, la magistrada consideró que el acuerdo proporciona un "alivio significativo" a los autores afectados, quienes recibirán aproximadamente 3.000 dólares por cada obra cuya piratería sea acreditada. El bufete de abogados que representa a los demandantes, Susman Godfrey, describió la cifra como "la mayor recuperación por derechos de autor conocida hasta la fecha".
El caso se remonta a 2024, cuando los escritores Andrea Bartz, Charles Graeber y Kirk Wallace Johnson presentaron una demanda colectiva contra Anthropic por el uso no autorizado de sus obras en el entrenamiento de Claude. En junio de 2025, el juez William Alsup, ya retirado, emitió un fallo con dos conclusiones relevantes. Por un lado, determinó que entrenar modelos de IA con libros adquiridos legítimamente constituía un uso justo bajo la legislación estadounidense. Por otro, consideró que Anthropic había vulnerado las leyes de propiedad intelectual al almacenar más de siete millones de libros pirateados en una biblioteca digital interna que no estaba destinada exclusivamente al entrenamiento.
A raíz de esa decisión, se preveía la celebración de un juicio para fijar la indemnización, con daños potenciales que algunas estimaciones elevaban a cientos de miles de millones de dólares. Sin embargo, ambas partes alcanzaron en septiembre de 2025 un acuerdo extrajudicial de 1.500 millones de dólares, que recibió la aprobación preliminar del juez Alsup y ahora ha sido confirmado de manera definitiva por la jueza Martínez-Olguín.
Según declaró Aparna Sridhar, subdirectora jurídica de Anthropic, más del 91 por ciento de los autores y editores cubiertos por el acuerdo ya han reclamado su parte de la compensación. La compañía expresó su satisfacción por el cierre del litigio y señaló que el pacto se produjo tras el fallo que avaló el uso legítimo de libros para entrenar modelos de IA, una interpretación que, según la empresa, continúa vigente.
No obstante, el acuerdo no ha estado exento de críticas. Varios autores y editoriales presentaron objeciones por considerar insuficiente la cuantía de 3.000 dólares por libro, por los honorarios legales solicitados y por la exclusión de determinados titulares de derechos. La jueza Martínez-Olguín desestimó estos reparos al entender que no reflejaban de forma realista los riesgos e incertidumbres de continuar con el proceso judicial. También autorizó el pago de más de 101 millones de dólares en honorarios legales, una cantidad inferior a los 187,5 millones solicitados inicialmente por los abogados. Algunos demandantes decidieron no adherirse al pacto y mantienen litigios independientes contra Anthropic.
Entre ellos figuran la editorial Chicken Soup for the Soul y otros autores que consideran que la compensación es insuficiente, argumentando que los daños reales por el uso no autorizado de sus obras podrían ser muy superiores. El abogado principal de los demandantes, Justin Nelson, calificó el acuerdo de "histórico" y adelantó que los pagos a los autores comenzarán a distribuirse lo antes posible.
Este caso marca un precedente significativo en la creciente batalla legal entre las empresas de inteligencia artificial y los titulares de derechos de autor. Es el primero de gran relevancia en Estados Unidos que concluye mediante un acuerdo extrajudicial, después de que otras demandas similares contra compañías del sector sigan su curso en los tribunales. La resolución podría servir de referencia para futuros litigios que enfrentan a creadores de contenido con desarrolladores de modelos de IA, un campo en plena expansión y con implicaciones económicas y jurídicas de enorme alcance. Anthropic, mientras tanto, sigue operando con un marco legal que sus rivales observan de cerca, en un sector donde cada fallo o acuerdo sienta las bases de cómo se entrenará la inteligencia artificial del futuro.
