Un equipo de investigadores de la Universidad Sorbonne Paris Nord y la Universidad París Cité ha identificado una asociación entre el consumo de conservantes alimentarios y un mayor riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares. El trabajo, publicado en European Heart Journal, se basa en el análisis de la cohorte NutriNet-Santé, que siguió durante una mediana de 7,9 años a 112.395 participantes.
Los autores clasificaron los conservantes en dos grupos: no antioxidantes (sorbatos, nitritos, sulfitos) y antioxidantes (ácido ascórbico, ácido cítrico, eritorbatos). Las personas con mayor ingesta de conservantes no antioxidantes presentaron un 29 % más de riesgo de hipertensión y un 16 % más de riesgo de enfermedad cardiovascular que aquellas con menor consumo. Para los antioxidantes, el aumento del riesgo de hipertensión fue del 22 %.
De los 17 conservantes analizados individualmente, ocho se asociaron a un mayor riesgo de hipertensión: sorbato potásico (E202), metabisulfito potásico (E224), nitrito sódico (E250), ácido ascórbico (E300), ascorbato sódico (E301), eritorbato sódico (E316), ácido cítrico (E330) y extracto de romero (E392). El ácido ascórbico también se relacionó con un incremento del riesgo cardiovascular. Durante el seguimiento se documentaron 5.544 casos de hipertensión y 2.450 de enfermedad cardiovascular.
Los investigadores recuerdan que se trata de un estudio observacional, por lo que no establece causalidad, y que la muestra está compuesta en un 78,7 % por mujeres, lo que limita su representatividad. Aun así, la autora principal, Anaïs Hasenböhler, y la directora de investigación Mathilde Touvier pidieron a la EFSA europea y a la FDA estadounidense una reevaluación de estos aditivos y recomendaron priorizar alimentos no procesados o mínimamente procesados.
