Un centro de datos de Amazon en Texas se asocia a la planta eléctrica más contaminante del país

Fuentes: An Amazon data center could have the worst polluting power plant in the country, techcrunch.com, arstechnica.com

Amazon se asocia con la planta eléctrica más contaminante del país para alimentar su nuevo centro de datos en Texas

Amazon está invirtiendo en la construcción de una planta de energía de gas natural en el condado de Pecos, Texas, para alimentar su nuevo centro de datos, una infraestructura que, según el New York Times, podría convertirse en la mayor fuente individual de contaminación climática en Estados Unidos. La planta, conocida como GW Ranch, recibió un permiso estatal que le autoriza a emitir hasta 33 millones de toneladas de dióxido de carbono al año, una cifra superior a la de cualquier central eléctrica del país, incluida la mayor planta de carbón.

El proyecto contempla 35 turbinas de gas natural con una capacidad total de 7,65 gigavatios, destinada principalmente al nuevo centro de datos de Amazon. Un detalle clave es que, al menos en su fase inicial, la planta no estaría conectada a la red eléctrica estatal, funcionando como una instalación de generación in situ al servicio exclusivo del gigante tecnológico.

La organización Cleanview, que rastrea la huella climática de los centros de datos y sus proyectos energéticos asociados, fue la primera en revelar que Amazon está detrás de este desarrollo. La empresa de Jeff Bezos confirmó posteriormente que adquirió el sitio y que comprará electricidad a GW Ranch. Una portavoz de la compañía, Margaret Callahan, declaró al New York Times que "el mundo es diferente ahora que cuando cofundamos el Climate Pledge", aunque insistió en que "nuestro compromiso no ha cambiado".

Este movimiento representa un retroceso significativo para los objetivos ambientales de Amazon. El llamado Climate Pledge, anunciado por Bezos en 2019, comprometía a la compañía a alcanzar la neutralidad de carbono antes de 2040. Sin embargo, según datos publicados por TechCrunch, las emisiones de Amazon crecieron un 16% el año pasado, justamente en la dirección opuesta a la prometida, impulsadas por el aumento del consumo energético derivado de la inteligencia artificial.

El caso de GW Ranch no es aislado. Meta y Google han tomado decisiones similares, recurriendo a la construcción de plantas propias alimentadas con gas natural, carbón y otras fuentes no renovables para satisfacer la creciente demanda de electricidad de sus centros de datos de IA. El propio New York Times, citado por The Verge, advierte que esta tendencia está en plena expansión en el sector tecnológico.

El contexto regulatorio tampoco favorece la transición verde. La administración Trump ha impulsado la eliminación de restricciones a este tipo de plantas contaminantes, lo que ha facilitado la aprobación de proyectos como el de Pecos County. La permisividad de los límites de emisión es notable: según Cleanview, aunque las plantas rara vez emiten tanto como les permite su licencia, el hecho de que el techo autorizado sea tan elevado resulta preocupante por sí mismo.

El anuncio también se produce en un momento de creciente oposición política y ciudadana a los centros de datos. Varios estados, como Nueva York, han llegado a paralizar la construcción de nuevas instalaciones de este tipo debido a su impacto en los costes eléctricos y en las comunidades locales. Amazon ha defendido su proyecto argumentando que la generación in situ "no incrementará los costes de electricidad para las familias de Texas", según declaraciones recogidas por TechCrunch.

El dilema de fondo ilustra la tensión entre dos prioridades estratégicas de las grandes tecnológicas: el desarrollo acelerado de modelos de inteligencia artificial, que exige enormes cantidades de energía, y los compromisos climáticos corporativos asumidos hace apenas unos años. Por ahora, la balanza parece inclinarse del lado de la primera, con implicaciones potencialmente enormes para las metas globales de reducción de emisiones.

De cara al futuro, será clave observar si Amazon logra compensar de algún modo las emisiones de GW Ranch mediante proyectos de captura de carbono, energías renovables o compensaciones, o si la planta termina marcando un punto de inflexión definitivo en la credibilidad de los compromisos climáticos del sector tecnológico estadounidense.