Un nuevo estudio publicado en Brain and Behavior revela que la administración de testosterona a hombres demócratas con una afiliación política débil disminuyó su identificación con el Partido Demócrata y aumentó su afinidad por candidatos presidenciales republicanos. Este efecto no se observó en demócratas o republicanos con una afiliación política fuerte. La investigación, liderada por Paul J. Zak, sugiere que cambios biológicos a corto plazo pueden influir en las preferencias políticas, especialmente en individuos con una identidad política menos definida. Los investigadores previamente habían encontrado que la oxitocina, otra hormona, tenía efectos opuestos. El estudio involucró a 136 hombres jóvenes y encontró que los demócratas con afiliación débil tenían niveles de testosterona basal más altos que los demócratas con afiliación fuerte. La administración de testosterona provocó una disminución del 12% en la identificación demócrata y un aumento del 45% en la afinidad por candidatos republicanos en el grupo de demócratas con afiliación débil. Los autores sugieren que la testosterona podría revelar preferencias latentes o reducir conflictos internos, permitiendo a los individuos expresar opiniones que de otro modo podrían suprimir. El estudio destaca la influencia sutil de la biología en el comportamiento político y cómo factores hormonales pueden amplificar o desvelar preferencias existentes.
