Star Wars: Zero Company se perfila como uno de los títulos más ambiciosos del calendario gamer de 2026. Desarrollado por Bit Reactor en colaboración con Lucasfilm Games y Respawn Entertainment, el juego apuesta por fusionar la estrategia por turnos de XCOM con la narrativa profunda y el sistema de vínculos entre personajes de Mass Effect, todo ello envuelto en la atmósfera cinematográfica de la era de las Guerras Clon. Su llegada a PC, PlayStation 5 y Xbox Series X|S está prevista para el 27 de agosto de 2026, con un precio de 49 euros en la versión estándar y 59 euros en la edición Deluxe.
La propuesta nace de una idea del fallecido Vince Zampella, creador de Titanfall y Call of Duty, quien convenció a Greg Foertsch, director artístico de Bit Reactor y veterano de la saga XCOM, de liderar el proyecto. Foertsch reconoció que inicialmente la idea de trabajar en el universo Star Wars le generaba respeto, pero terminó aceptando el reto. Su objetivo, según declaró, era demostrar que el género de la estrategia por turnos aún tenía mucho que ofrecer, en un contexto donde Take-Two ha relegado a XCOM para centrarse en Civilization.
En Zero Company, el jugador encarna al Capitán Hawks, un antiguo oficial de la República personalizable que puede pertenecer a distintas especies del universo Star Wars. A su alrededor se reúne una tripulación de mercenarios al estilo de la docena sucia de Mass Effect 2: Tel-Rea, una padawan Jedi caída en desgracia; Trick, un soldado clon retirado en circunstancias traumáticas; y Cly, un mandaloriano impulsado por la venganza, entre otros. La campaña se desarrolla durante el apogeo de las Guerras Clon, cuando la República recurre a mercenarios para misiones de alto riesgo al margen de la cadena de mando oficial.
Uno de los pilares del diseño es el sistema de vínculos entre personajes, heredero directo de la mecánica de Mass Effect. Según los desarrolladores, las relaciones evolucionan a lo largo de la campaña y desbloquean habilidades combinadas poderosas, pero la muerte permanente —característica clásica de XCOM— implica perder no solo al personaje, sino también los beneficios de su sinergia y la resolución de su arco narrativo. Esta filosofía busca que cada partida sea única y que el jugador sienta el peso de sus decisiones tácticas.
El apartado visual es otra de las grandes apuestas. Bit Reactor ha abandonado parcialmente la cámara isométrica fija tradicional del género para incorporar secuencias en tercera persona sobre el hombro, lo que acerca la experiencia a un CRPG cinematográfico como Baldur's Gate 3. La promesa del estudio es ambiciosa: gráficos fotorrealistas, alta tasa de fotogramas, tratamiento cinematográfico y momentos de impacto emocional comparables a los de la saga Star Wars en cine, con títulos de referencia como Rogue One.
En el plano técnico, los requisitos mínimos para PC exigen Windows 10 u 11 de 64 bits, un Intel Core i5-8400 o Ryzen 5 2600X, 16 GB de RAM, una GTX 1080 o RX 5600 XT y 50 GB de almacenamiento, apuntando a 30 FPS en Full HD. La configuración recomendada sube a un Core i7-10700K o Ryzen 7 3700X, 32 GB de RAM y una RTX 3080 o RX 7800 XT, con el objetivo de alcanzar 60 FPS en QHD.
La prensa especializada ya ha tenido acceso a una demo. Windows Central llegó a insinuar su candidatura a juego del año, en un año donde coincidirá con lanzamientos tan esperados como Grand Theft Auto VI. No es una apuesta menor, pero las primeras impresiones destacan la solidez del apartado artístico y la profundidad de un sistema de combate que moderniza el género sin traicionarlo.
Zero Company llega, además, en un momento singular: mientras las grandes editoras priorizan modelos como servicio, experiencias infinitas y microtransacciones, Bit Reactor propone un juego con inicio, desarrollo y final. La combinación de la era de las Guerras Clon —considerada por muchos aficionados como el escenario más rico de la saga—, la herencia jugable de XCOM y la profundidad narrativa de Mass Effect y Baldur's Gate 3 conforman una ecuación poco habitual. El 27 de agosto se sabrá si el experimento convierte a este heredero inesperado en una de las sorpresas del año o si las expectativas pesan más que sus ambiciones.
