Carlton Gibson, autor de The Stack Report, reflexiona con cautela sobre el momento actual de la inteligencia artificial. Tras resistirse a escribir sobre el tema, explica que cualquier postura —entusiasta o escéptica— se enfrenta a ataques de uno u otro extremo del debate, y que prácticamente cualquier conversación técnica acaba derivando en IA.
A partir de una cita de Orwell sobre la Guerra Civil española, el texto compara la estructura epistémica del discurso mediático en torno a la IA con la propaganda: según qué fuentes se consulten, los laboratorios están ganando o perdiendo miles de millones, y la tecnología o se consolida o colapsa por sus costes. Un estudio reciente, por ejemplo, muestra que desarrolladores que se sienten más rápidos con IA son, de hecho, más lentos.
Gibson contrasta los augurios actuales sobre el reemplazo de programadores por IA con la oleada de externalización a India de los años noventa y dos mil. Aunque aquel sector alcanzó los 640.000 millones de dólares anuales, los ingenieros occidentales no perdieron su trabajo: la coordinación, la convergencia salarial y la explosión de la demanda absorbieron el impacto. La explicación que ofrece coincide con el argumento de Fred Brooks en No Silver Bullet: la complejidad esencial del software reside en la concepción, no en la expresión. Externalizar nunca resolvió ese problema, y la IA tampoco lo hace: delegar decisiones exige contexto compartido y juicio incrustado en el bucle de retroalimentación, algo que ningún atajo tecnológico sustituye.
