El prototipo satelital de Project Suncatcher, desarrollado en colaboración con Planet, ha entrado en órbita terrestre. El lanzamiento se realizó mediante la misión de transporte Transporter-18, operada por SpaceX. El equipo de investigación ha confirmado el contacto con el satélite y ha verificado que opera con normalidad, marcando el inicio de una fase crítica en el proyecto.
Esta misión constituye el primer paso en un objetivo de investigación a largo plazo que explora la viabilidad de alojar infraestructura de aprendizaje automático escalable en el espacio. Durante las próximas semanas, los investigadores recopilarán datos en órbita para evaluar cómo los procesadores Tensor Processing Units (TPUs) del satélite soportan las condiciones extremas del vuelo espacial, incluyendo la radiación y los gradientes térmicos.
El equipo ha publicado un artículo revisado por pares en la revista Joule, detallando la metodología y los hallazgos preliminares de la investigación. Este trabajo busca determinar si el espacio puede albergar infraestructura de IA a gran escala, un desafío que requiere pruebas físicas que solo son posibles en el entorno espacial. Los datos obtenidos permitirán refinar los diseños futuros del satélite, con el objetivo final de demostrar la estabilidad de la computación en órbita.
