El número de niños y familias detenidas en el Centro de Procesamiento de Inmigración Dilley, Texas, se ha triplicado recientemente, alcanzando alrededor de 1,330 personas diarias, según un análisis reciente. La situación ha generado crecientes llamados de legisladores y grupos de derechos humanos para cerrar la instalación, marcada por condiciones consideradas inhumanas y peligrosas. Recientemente, se han reportado casos de sarampión y una niña de 18 meses fue hospitalizada con una infección pulmonar grave, negándole la medicación prescrita hasta que abogados intervinieron. La instalación, que sirve como principal centro de detención familiar de ICE, concentra a inmigrantes de todo el país, alejándolos de sus redes de apoyo y representación legal. Abogados y periodistas han documentado problemas como alimentos no comestibles, agua inservible para la fórmula infantil y negligencia médica. La situación ha provocado protestas por parte de los niños detenidos y ha intensificado las críticas.
