Rusia mantiene oficialmente la postura de que no existe una amenaza de peste en la región de Irkutsk, a pesar de la muerte de Daria Shipilova, una investigadora de 28 años del Instituto Antipeste de Siberia y el Lejano Oriente, quien falleció el 1 de octubre. La agencia sanitaria rusa, Rospotrebnadzor, clasificó inicialmente el fallecimiento como una neumonía de etiología no establecida, descartando la peste. Sin embargo, las autoridades han impuesto una cuarentena a cientos de personas y han identificado 197 contactos, ingresando a 189 en observación. Esta discrepancia entre la versión oficial y las acciones de contención ha generado desconfianza internacional. El Centro PErinatal de Irkutsk ha distribuido formularios de comprobación para sospechas de infección peligrosa, y la OMS ha solicitado información detallada para verificar el caso. Mientras que los CDC de Estados Unidos y la Casa Blanca ofrecen ayuda, Rusia la ha rechazado, argumentando su capacidad para manejar la situación internamente. La falta de transparencia en la publicación de datos de laboratorio y pruebas de serología ha intensificado la preocupación por la integridad del sistema de vigilancia epidemiológica global.
